jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Mi vago cumpleaños?

Esta noche me encuentro muy lejos y algo acompañado en vísperas de mi cumpleaños. Expulsado de los brazos de mi Princesa con sabor a granadilla, alisto extraños trastos para mi próximo viaje. Sin proponérmelo, paralelamente con grave minuciosidad y decoro, como mucha gente, espiritualmente aguardo con reposada fe, adornada de locas ilusiones, la llegada de mi cumpleaños que me recuerde mi atardecido arribo a esta nave gris. La celebraré con trozos de ajenos cumpleaños e inútiles promesas incumplidas, acumularé deseos preñados de esperanza, disfrutando el ritmo pegajoso de la música que jamás bailaré, condimentando con el sabor de la comida, inventaré un nuevo horario y juntando estos retazos me construiré un mañana maravilloso y atrevidamente, partiré de viaje, escribiendo una pancarta, “Estoy viajando en estos momentos y espero que alguien me cobije en su casa para celebrar mi cumpleaños”.

domingo, 20 de mayo de 2018

Perros vagabundos: mi hermanos de los parques y puentes.

Después de hacer posible solamente en las noches, al pie del árbol viejo, muy de madrugada, la presencia de mi querido y único sobrino que lee con extraña avidez todos mis escritos, me alegro sobrecogedoramente, creyendo que a nadie importaba así como los perros vagabundos, siempre importamos a alguien. Me pidió que escribiera acerca de los vagabundos como yo, mi desvalidos hermanos, los perros que van tras los pasos de la muchedumbre, dejando un fino recuerdo de su figura incierta y hambrienta que abre sus persianas endurecidas de los hombres distraídos. Desnudan flotando en su laguna mental que no reúne la absurda clasificación racial de fineza instituido por los inteligentes. Perros que sobreviven en los márgenes de la rivera humana que, escribiendo esta breve reflexión, recordé calmadamente al Dalai lama, sino podemos ayudar a los perros al menos no le causemos daño, así como nadie me molesta bajo estos árboles, en los parques donde vago siguiendo a un perro errabundo que seguro hallará comida para compartir y saciarnos como reyes, riéndonos de las hamburguesas y los cafés árabes.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Stephen Hawking: extraordinario viaje Genio

Cuando al despertar de entre los escombros de mis sueños, un breve amanecer sudamericano. Oigo una masiva y refinada consternación mundial. ¡Stephen Hawking ha emprendido el viaje sin retorno! ¿Sin retorno? Dudando sospechosamente, en cueros y en puntillas, elevo mis locas miradas hacia el horizonte y compruebo que aún es de noche; sin embargo, los gallos entonan gravemente, desafiando mi ensimismamiento y unos extraños cuadrúpedos aúllan sin reparar mi lentísimo visualización hacia el horizonte con el objetivo de contemplar aquel memorable viaje de Hawking, atravesando los agujeros negros sobre su famoso cochecito abrigando su irónico libro: Breve historia del universo, donde al fin conocerá la mente infinita y mágica de Dios y probablemente conversen tímidamente acerca del Universo y sus fantásticas enigmas encriptadas escuchando a Wagner y jugando fútbol acompañado de su fino humor, quien ha emprendido un extraordinario viaje lejos de la gravedad, sobre su famoso cochecito, pues los cosmólogos druidas sostenían que la muerte no es un descanso sino, un eterno viaje por los mágicos túneles oscuros del tiempo. _¡Extraordinario viaje Genio! _grité al despabilarme de mis sueños.

domingo, 14 de enero de 2018

Un atardecer académico lejos del parque

Cuando nada tengo por hacer que, francamente son la mayoría de horas al día, abandono los parques de clase turista; así como ayer asistí, limpio y disfrazado a escuchar conferencias y vagas experiencias rimbombantes en una de las universidades más viejas de Sudamérica, algo así como, argumentar piadosamente a favor de una nariz aguileña. Un tipo elegante y reloj de oro, habló de los éxitos de su empresa y brindó recetas de cómo podemos erradicar la pobreza, lo cual aligeró mis esperanzas. Un tipo más aguerrido, se aventuró asegurar que de llegar a ser presidente, disfrutaríamos comodidades, asolándome sin querer. Una hermosa y elegante mujer dijo ser experta en una Ciencia que solamente entendían los inteligentes y aseguró ser muy sencilla. Luego, alguien sostuvo ser catedrático y estaba orgulloso de los premios, el reconocimiento de los estudiantes y los regalos de la comunidad académica. Mientras al fondo de la galería, meditaba sobre la felicidad de los parques y; argumenté bajito, las bondades del ocio, como ahora, sin ella no estaría aquí disfrutando experiencias únicas de gente inteligente lejos del parque.

domingo, 31 de diciembre de 2017

¿Qué haremos mañana al despertar?

Huyendo de mi tristísima realidad, a orillas del camino que lleva a Haerlintagnwich, abrigado en la caverna cogí una extraña piel de venado y escribí con carbón, implorando perdón a Dios y a todas aquellas personas a quienes infligí dolor: “Cada despertar agradeceré a Dios por esta maravillosa sorpresa para escribir desde el fondo de mi corazón lo mejor de mí, esbozando en cada página de experiencia una sonrisa sincera. Abriré esperanzas en el corazón de cada ser viviente, compartiendo mi pan y la alegría de vivir, olvidando las torturas oscuras del ayer. Dotado de una fe inquebrantable, sonreiré a cada golpe del destino, anteponiendo la esperanza sobre las dudas, haciendo de la rutina una increíble oportunidad de aprender, crear y crecer sin hacer daño a nadie. Infatigablemente trataré de ser feliz y nunca me sentiré solo, porque las estrellas bajarán a jugar conmigo, conservando mi ilusión del eterno niño. Reservaré mi tiempo para todo y empezaré con ilusión cada amanecer en esta fiesta de la vida. Donde haya discordia sembraré la paz con mis abrazos y siempre conversaré con aromas de amor bajo un marco de tolerancia, en pos de un sueño maravilloso y la felicidad. Y ¿Tú? ¿Qué harás mañana al despertar? ¿Acaso serás más feliz?, Indudablemente”, feliz de escribir, colgué la piel en la puerta ovalada que da a la galería, y me dormí pensando que la noticia de ayer, fue solamente un sueño.

domingo, 10 de diciembre de 2017

La billetera anaranjada

¿A quién no le gustaría que le regalen una billetera? no lo niego, a veces la deseaba. En mi cotidianeidad silvestre, cierta tarde, una gitana predijo que moriría al recibir un regalo en domingos como hoy, como entenderán, le parecerá curioso y trivial, claro que no me he muerto, pero aquel domingo, ¿Cómo rechazar?, era el amor de mi vida, además tenía el encanto que tienen las mujeres que extrañamente nos gustan desde la nada, era mi primer regalo en mis dos primeros veinte años, con su extraña belleza descargó su néctar dulce dentro mis labios, abrazándome como jamás, esbozó una sonrisa que no logro olvidarla, derramó su perfumada cabellera sobre mis musculosos hombros y suavecito musitó que me amaba tanto y esa billetera encerraba lo mejor de ella y felices nos despedimos. No era una billetera común sino, anaranjada amarillo por dentro y negra marrón por fuera, impregnada de un raro perfume, con una marca extraña y de forma de unicornio. Aquella semana preñé con algunas propinas, con vano orgullo de amor y salí de compras por todos los supermercados y cada vez que pagaba algo blandía la billetera en mi inocencia, como nunca hice tantas inútiles compras con el único afán de reafirmar que poseía una billetera. Al día siguiente al llegar al banco donde solíamos reafirmar nuestra felicidad, no llegó y nunca más he vuelto a verla, agonizando cada día mi ser en compañía de esta billetera que me regalara hace doce meses, escribo este blog. ¿Dónde estará? ¿Acaso era la gitana? ¿Si no hubiera aceptado el regalo sería muy feliz?

domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Acaso somos espantajos?

Ante de ingresar a la feria de libros, atestado de gente y curiosidad intelectual, desperté insospechadas e inquisitivas miradas, desde la muchedumbre, hacia mis sonrientes atuendos, emergido desde el interior de mis aposentos, cobijados al pie del puente a punto de desplomarse, en harapos y ligero de equipaje, avance inseguro, con espanto alegre, ante aquella multitud, ¿acaso somos los insoportables espantajos del siglo XXI?, si bien no somos quemados materialmente como la noche medieval, pero si despertamos un rechazo visceral, acabando expectorados por un ejército de inteligentes, encargados de guardar nuestro patrimonio de marca social como líderes del inevitable monstruo llamado sistema, que diligentemente ayudamos a construir y fortalecerlo cada día más. Ustedes con sus finos y especiales gustos y yo, con mis pasos destartalados y exóticos gusto por la vida,acaso sin proponernos acabamos convirtipendonos en unos espantajos circunstanciales.

¿Mi vago cumpleaños?

Esta noche me encuentro muy lejos y algo acompañado en vísperas de mi cumpleaños. Expulsado de los brazos de mi Princesa con sabor a granadi...